sábado, 22 de febrero de 2014

Humo de noche

Que tarde que es.

Arrecostado, doy bocanadas de humo, mientras la abrazadora madrugada avanza luciendo su luna llena. El momento está paralizado y no hago caso a mis sentidos. Quieto, me transporto. No estoy aquí. A lo lejos un eco trovador me empuja hacia el inconsciente más inexplorado. No quiero saber mi destino, yo mismo puedo cambiarlo. El aporreo de cuerdas y cantos abren mi mente, como pariendo un grito espectral, silencioso: un alegre sollozo acompañado de un murmullo melancólico.Robo palabras que se plasman en mi frente, frases que me dan las alas más poéticas. Veo oleos de mujeres, sombreros y paisajes estrellados en los que el momento más insignificante se convierte en la historia más bella, valiente y conjugada que jamás se haya contado. Veo como edificios coronados de cruces buscan desesperadamente ser aplaudidos y alabados como antes, pero las manos que las rodean no hacen más que hacer temblar sus profundos cimientos. Viejos amantes que como la primera vez se zambullen en en un erótico caldo de pasión. No es momento de hacer preguntas, es momento de poetizar la prosa y curarse a besos el alma. La humanidad, dormida, se revuelca en pesadillas de cerdos dominantes: inquietos buscan la manera de despertar con un grito de revolución amorosa.
Que descanse el que goza sólo de la luz del sol, navegante estelar castigado a su rutina. Que descanse el inconsciente, quien no sabe entregar su corazón. Que siga soñando el que mañana debe salir a sudar su pan, a enfrentar la prehistoria más convulsa y asfixiante. Duerman, que los necios seguimos agitando, estamos despiertos, trazando caminos, robando besos, añorando amanecer con un suspiro al lado.

Se acabó el cigarro.

viernes, 21 de febrero de 2014

La 24 de abril

Incertidumbre que está ahí
y no se va porque no estás aquí

Incertidumbre presente como
agujero negro en el estómago,

absorbiendo mi atención en
tu pensamiento

Sensación que el fulano no
conoce, y mengano no la entiende

Incertidumbre, que me deja sin
aliento, entorpeciendo mi cuerpo,
mi mente, me duermo…

Vos no entendés, no te acordás
y llego a pensar -no quiero
entender- que no te interesás

Descubirendo la soledad
peso de amargura.

Tu taza en mi bolso esperando entrega,
y vos, allá, de camino al sobre.

Y yo acá, abandonado en la
incertidumbre, en la 24 de abril,

que se vacía mientras lloran los segundos.
Si tan solo estuvieras aquí.

2012

jueves, 20 de febrero de 2014

Engañado

Qué pesado. No aguanto.

Qué vertigo, qué intolerancia.
Qué amargura, qué inconsistencia.
Qué dependencia.

Sabiduría: la inteligencia duele.
No es narcisismo: es egotismo, profundo y sincero.
No camino entre humanos.

Mi creatividad me hace otro. 
Mi despertar conmociona.
Soy una bestia en ascenso,
impaciente, insensato, astuto, inteligente.

Poderoso.
Soy más poderoso que cualquiera.
Invisible para espíritus arrastrados y corrientes.

Superior y magnánimo.
Masculino, desnudo, hermoso.
Bello. como deidad terrenal, Séneca herculiano.

Ilustre, majestuoso, imponente.
Qué impaciente, qué insensato; pero qué astuto.

Soy un mundo frente al oscuro universo,
ignorado y olvidado.
Soy yo, aventurero en mi propio mundo, comedia de mi tragedia.

Qué ingenuo. Engañado.

El Mezzanine (I)

La historia de cómo terminé viviendo acá es bien normal.

La casa de mi abuela tiene un mezzanine. Es un "entresuelo" que no está entre suelos, pero tampoco cumple con los requisitos de un segundo piso. Hace más de 15 años este mezzanine era muy distinto. Funcionaba como bodega, con miles de sobrantes de la mudanza -el tico colecciona chunches-. Luego se vació y cumplió funciones de alojamiento para nietos pegajosos a la abuela algunos fines de semana. Con más de 40 primos la vida es más sabrosa. Era una gozada de carajillo viajar a San Isidro de Heredia, aunque fuera desde 15 minutos de distancia. Íbamos a ver vacas en el camino y comer naranja 'washington' todos fresillas. Y para hacer el papel de malotes, le tirábamos las cáscaras a los carros que pasaban.

Comenzamos a celebrar pascua en un terreno donde el festivo conejo escondía muy bien sus nidadas de chocolate para pequeños y grandes. Conforme a las generaciones, el papel de conejo variaba. La mía ya está graduándose con honores. Algunos seguiremos sirviendo ad honorem para mantener la tardición viva para los bisnietos.

Y el mezzanine pasó a ser cuarto, y luego otra vez a nada, donde las edades habían avanzado y subir al mezzanine era para fumar narguile o encender un cigarro a escondidas de los tíos, de vez en cuando. Se convirtió de nuevo en habitación, y se volvió a vaciar.

Y llegué yo. No vivo con mis papás. Todo bien, viven en otro país por cosas de la vida, yo decidí estudiar la universidad aquí. No pude mantener más mi apartamento, y como mi abuela siempre pensó que yo debería vivir con ella y ahorrarme las molestias y gastos, el tiempo no podía ser más apremiante. Así que ahora vivo en la montaña, en un mezzanine que ajusté a mi gusto.

Ya han pasado dos años, y con ellos evoluciones variadas del dieño interior de la pieza. Son distintos yo sin lugar a dudas. Siempre ha sido muy inclusivo, mantengo abierto mi mezzanine para quien decida visitarlo, sea quien sea. A veces he encontrado amigas de mi prima pequeñita jugando al escondido, ocultas en mi armario. Yo sólo sonrío y no las denuncio. Ultimadamente, es el mejor escondite.

miércoles, 19 de febrero de 2014

El obligatorio

Casi siempre el primer post de un blog es describirse uno mismo. La verdad, en el fondo tiene sentido. Un blog es muy personal, y la gran mayoría, por más charlatanería que abunde, gira en torno a experiencias, sensaciones, conocimientos, aprendizajes, consejos. De todo, y todo muy personal. Y que trama. Que pereza seguir leyendo de eso. No porque no sea interesante, de fijo hay muchísima cosa que llama la atención

A pesar de ser un esclavo más del internet, también aprendí a usarlo y se encontrar lo que me cuadra. Así que este otro blog no es para tratar de llamar la atención de nadie. Eso ya lo hice y no me fue mal. Inicié una revista digital y fui su director editorial. Y mi último blog tuvo sus 15 minutos de fama. Es más, mi primer blog tiene los arículos que alguna vez me han publicado en los periódicos masivos del país -somos 4 millones de habitantes, muy pocos los abrán leído, algo es algo-.

Quise comenzar otro blog porque los otros están contaminados. Todos son páginas que ya pasé. El primero fue mi etapa figurona en el lado oscuro de la fuerza. En otra vida creo que fui sith, estuve cerca de repetirlo, de verdad tienen galletas. El segundo, soy el galán que rompe esquemas. Me abrió puertas y ventanas. Entré y salí de varias. Del tercero nunca hablo.

Entre otras cosas, escribir es un hábito que tengo que recuperar. Alguna vez se me dio. La cosa es que en mis bien recorridos 25 años -pocos números, pero eternos desde donde se vea- ya he pegado dos sumergidas bien profundas en el mar de oportunidades que he tenido (gracias infinitas a mis tatas). Tengo mucho recorrido para los pocos años que tengo. Tengo que perderle el miedo a reconocerlo. En mi vida he tenido 3 pasaportes, todos usados. He estado en diez países distintos en dos continentes. He estado en lugares increíbles, y en lugares espantosos. He ofrecido mi vida un par de veces, y un par de veces di un paso atrás. Conozco muchas victorias y muchas más derrotas.

Hoy, ya, estoy confundido y asustado, para ser sincero. Con 25 años, a pesar de que nadie me quita lo bailado, estoy atrasado en compromisos de mi vida, y aunque el tiempo no se me acaba, la paciencia sí. Eso resume mucho de mi: impaciente. Todo lo quiero ya. Mi cerebro nunca se apaga. Cuando fumo, lo hago para que trabaje en cualquier otra cosa menos en tratar de salvar el mundo y que la gente se entere y me lo reconozca, pero la ansiedad no se quita.

Suena muy normal. Estoy seguro de que lo es. Pero cuando pasa, pasa. Quiero tener las conversaciones que no he tenido con mi papá y mi mamá. Quiero una carrera universitaria. Quiero volver a vivir solo. Quiero regresar a clases de música. Quiero dejar el cigarro. Quiero salir del mezzanine de mi abuela -no es tan trágico como suena, en realidad es bueno, historia aparte-.

Me prometí no hacer muy largos los posts, no tengo la paciencia para terminarlos, así que algunos los prepaparé, otros los escribiré al mejor estilo Sol de la India -otra historia a parte, también buena-. Y yo que les iba a contar algo que se me ocurrió de mi basurero…