miércoles, 4 de junio de 2014

Sin título

Para Manuel
De Lucía.
Por aquellos que decidieron
emprenderse en caminos diferentes
y tomar las banderas con sus manos,
dedicamos nuestras vidas.

El ofrecimiento de un semestre
un cigarro, un sentimiento
a la llovizna de lo justo,
efímeramente justo,
es gigantescamente satisfactorio

Hoy coloreas con los dedos
paisajes distintos,
prendidos de esfuerzo, risas,
esperanza.

Pintás y escribís con crayolas
realidades, percepciones y entregas.
Las barnizas, para que
ni siquiera la lluvia sea capaz
de lavar la transformación social.

Se sugiere una comisura entreabierta
en tu rostro.

Te dibujo feliz.

Bienvenido al viaje
que construirá tus días.

viernes, 9 de mayo de 2014

Recuerdo de una tarde


Camino distraído,
Voy adormilado
Disfrutando el arte desconocido
sin terminar de asimilar,
confundido.
No encuentro qué venerar.

Pero una imagen me deja sin aliento
una bella rosa escondida
bajo la sombra que ilumina
su decidido andar
Sus pétalos atraviesan lienzos y pinceles
El fuego empieza a quemar.

Quedo admirado de verte admirar,
apasionado de una flor
tan linda que duele.
No puedo callar.

Ahora me consume tu ausencia
pero guardo tus palabras
bajo llave en mi conciencia

As dores que vêm
Nos aguentamos.
Te prometo, aguentamos!

Ya no somos dos extraños
con recuerdos en común
Ahora somos dos, que de la mano
construyen revolución.

domingo, 27 de abril de 2014

Mi lira, la vieja


Mi guitarra ya está vieja
Ya no suena como antes.
Carraspea y se queja
Cada vez que la toco, si me deja...

Ya está vieja mi lira
Muchas manos
Muchos años
Muchas notas a la deriva.

Hecha a mano por hermanos
en la tierra de Juan el santo.
Es tan vieja la señora
¡Ha escuchado cada canto!

De madera olorosa
Con estuche azul estrella
Hubo un tiempo en que fue moza
Ahora se queja de la cadera.

Pero es agradecida, y yo con ella
nuestra relación es imperecedera
Y aunque habrán otras más,
ella siempre será la primera.

lunes, 14 de abril de 2014

"Inventemos un sueño..."

En 1995 tuve un sueño muy simpático.

Estábamos en una cancha de fútbol, solo que no era de fútbol. Eramos pocos, tal vez tres o cinco por equipo. De niño tampoco lo recordé muy bien. Los uniformes eran todos iguales, o todos distintos. Las graderías eran altas, muy altas, y estaban llenas de cientos de miles de fanáticos con gritos ensordecedores. Pero estábamos tan concentrados en el juego que no les poníamos atención. Nos veíamos torpes, como si fuera la primera vez que practicábamos el deporte. Todos íbamos en moto. Sí, una motocicleta grande, difícil de volcar, pesada, veloz y potente.

Acelerábamos imprudentemente por la cancha levantando pelotas de tierra y zacate que quedaban atrapadas en la llanta trasera. El guardameta -que no guardaba ninguna meta-, mientras, esperaba de pie, tranquilamente, sobre un poste alto, manteniendo hábilmente el equilibrio con sus manos a los lados, sus palmas contra las piernas, erguido como un árbol. El deporte no parecía tener algún fin en particular.

Le conté a mi abuela el sueño y le pareció tan simpático que ese mismo año en Navidad me regaló su primer poemario llamado Mis Estancias con una dedicatoria en la primera página: un poema con su versión de mi sueño, relatando el divertido deporte. Mi abuela -Agüi, como siempre la hemos llamado de cariño-, suele tener ese especial detalle con sus nietos: aprovecha el talento que tiene con la pluma y nos anima a continuar viviendo todas esas locuras. Tanto, que su segunda publicación fue un libro de cuentos para niñas y niños inspirado en nuestras historias de la escuela, el patio de juegos, sueños que teníamos -dormidos o despiertos- y conversaciones con adultos.

Pasaron los años hasta los últimos meses del 2013 cuando, perdiendo el tiempo en el vasto universo del internet, me encontré una antigua fotografía que me hizo reír a carcajadas...



Mira Leonel: inventemos sueño.
Soñemos un juego de pelota, donde los jugadores van en moto;
y los motociclistas,
¡como locos
corren de un lado al otro de la pista!

Tal vez pueden ser seis, o mejor
son dos por cada equipo. En lo alto,
en el medio del marco, está el portero,
parado sobre un poste, muy, muy quieto,
esperando tranquilo a que lo boten.

Ya verás cómo es que es. Pues gana el juego,
el primero que bote al portero.
¿Por qué se llama juego de pelota?
Y... ¿dónde está la bola?
Si lo estamos soñando, eso, ¿qué importa?
Ana Piza, 1995.

Así que ya saben, los sueños pueden hacerse realidad. Incluso algunos muy locos...

viernes, 11 de abril de 2014

Una madrugada más

Ya te he escrito otras veces.
Soy el mismo de siempre,
necio que se desvela
en viajes nocturnos llevando a cuestas
el peso de tu ausencia.

Estás a pocos pasos de mi.
La ventana me soborna
con suspiros que violan
tu innegable licencia
de respirar en mi oreja.

La noche pasa, no es tarde.
Abordé una nave
que me llevaría lejos de tu mirada,
pero llegué al abismo de tu cosmos.
Un cosmos que se reduce a una risa
                            armónica y melancólica.

¿No ves que tu recuerdo se ha convertido en mi musa literaria?
¿No ves que paso día y noche
pensando en esos hoyos negros
que absorben mi atención?
¿No ves que sangro amor con cada letra que te escribo?

miércoles, 9 de abril de 2014

Tarde achocolatada con Unamuno

Estaba leyendo Unamuno y me terminé preguntando por qué escribimos. Cada vez que abro el libro, pienso en todo lo que hay que leer y el poco tiempo para hacerlo... y me siento vago, golozo. Bueno, no es tan grave esta vez: los sábados son de esparcimiento y este libro también.

¿De qué nos sirve escribir? Muchos no seremos tan buenos como ese académico, ni como cualquier otro holgazán escritor de best sellers. Mi experiencia, por ejemplo, se empoza en el ineludible efecto de la fiebre por el activismo estudiantil, la universidad y mi legendaria impaciencia por querer ser y hacer todo en un sólo movimiento, entre alguno que otro hobbie más. No creo reunir los requisitos.

Mi deformación académica me ha enseñado que a los seres humanos nos encanta prohibir más que educar, ¡nos encanta! Si no, que lo digan en la escuela de leyes. Durante años hemos desarrollado una ciencia que gira en torno a sostener antiguas prohibiciones y crear nuevas para las generaciones venideras. Y paga bien, irónicamente. A pesar de que hay muchos abogados y todos son iguales, no falta la paga. Para el que tiene trabajo, lógico. El que no, está fregado, y quizá me entienda un poco mejor. ¿Quién podría escribir sobre algo tan trágico?

Obviamente no tengo idea de por qué me gusta escribir. Imagino que debe ser la sed constante por renovar el pensamiento. Si los pensamientos y opiniones no se renuevan con el paso de los tiempos, inevitablemente se desgastan y mueren, pasan a mejor vida, al mundo platónico de las ideas.

Por otro lado, autores como Unamuno me inspiran miedo y admiración. Personas así, conozco tal vez a una, profesor de la facultad. Loco, espeluznantemente loco. Tal vez el mejor profesor de derecho y filosofía que la Universidad a tenido después de Pedro Habba. Puede ser tan bueno como Habba. Y el maldito lo sabe y se encarga de que no se le olvide a sus estudiantes. Un curso no apto para cardíacos.

Los críticos de Unamuno lo caracterizan como un pensador literario totalmente egotista. Y en mi ignorancia, no entendía cual era la diferencia entre el egotista y el egoísta. Así que busqué en la enciclopedia SALVAT lo que significaba:

Afán desmesurado de hablar de sí mismo >> Sentimiento exagerado de la propia personalidad.

¿No es lo mismo que un narcisista introvertido? Tal vez, sólo tal vez, consideren la forma en que Unamuno lo interpreta. Es su obligación moral educar; no me refiero necesariamente a educar en las aulas, que ya de por sí lo hacía, sino a educar corazones, por medio del suyo, en pensamiento y en acciones. Sin desmesuraciones. Con equilibrio, con sinceridad. Eso lo hacía un gran escritor, un gran educador. Y si él con su personalidad, es capaz de transmitir cosas buenas a los demás, entonces el egotismo pasa de ser una crítica negativa a un cumplido bonito, según considera el autor.

Siendo sincero conmigo mismo, mi narcisisita introvertido es tan engañado que piensa que tiene gran capacidad para educar. La ignorancia no sólo es atrevida, sino también una bendición; por eso la inteligencia y el conocimiento deberían doler. No el conocimiento parcializado y fanatista. Ese contribuye, no lo niego. Hasta cierto punto no he dejado de ser un predicador más de algunos autores renombrados. Pero para otros lectores, se vuelve engorroso, aburrido y pesado. Me refiero a la inteligencia creativa, la que ve paradojas en los lugares más comunes, la que renueva el pensamiento y lo refresca para los contemporáneos, la que sabe reconocer sus equivocaciones humanas y con sabiduría puede cambiar de opinión, que no es lo mismo que cambiar de ideas.

Me autoproclamo egotista, si es necesario, lejos de querer convertirme en un inmoderado y excesivo ególatra, atento sola y desmedidamente de mi propio interés, sin cuidar de los intereses de los demás.

El momento climax de mi tarde achocolatada se está manifestando. Ese brownie estaba poderoso. Me voy de viaje a otras dimensiones. Fue un gusto.

martes, 8 de abril de 2014

El viaje eterno en paralelo

Hay un cuento sobre un papel.

Este papel era de una de esas “hojas”.
Estaba entrenado para enseñar,
en él sólo se podía practicar.

Hay muchos papeles y para todo.
Unos se hacen aviones para volar en salones,
otros guardan chicles que usan como medallones.

Hay papeles que crecen con líneas y todo.

Algunos se usan para escribir.
Otros siguen las reglas del juego,
y sólo se dejan usar para copiar.

Hay otros papeles más bonitos.

Ellos prefieren que les digan “hojas”.
Como delatando su real genealogía
de raíces callosas.

Estas hojas, muchas son para dibujos y pinturas,
que las personas han perfeccionado con los tiempos.

Las que dibujan, son personas atrevidas
que arrancan pedazos de creaciones de sus cabezas,
para enseñarlo al mundo.

Pero personas indecisas.
No están satisfechas con esos pedazos
y se buscan pedazos más grandes.

Esas personas a veces se vuelven locas.

Son las locas de mierda.
Este papel era una de esas “hojas”.
Y esta persona era una loca de mierda.

La loca pintó sobre la hoja para practicar.
¡La hoja se enojó!

“En mí nadie puede pintar,
¡yo sólo soy para practicar!”

La loca le respondió:
Yo te usé para practicar,
y “No me olvides” te vas a llamar.

Típico, loca esta,
pensó la hoja.
Hasta está tratando de rimar.

Que vergüenza, le sale mal.

Nomeolvides se enteró de que la iban a regalar.
'Ojalá esté más cuerdo que esta mujer'.
Pero fue a parar en un cuaderno,
con papeles rayados, en los que se copia.
También estaban enojados.

”¡Está loco! No somos para escribir."

Son cuadernos de la U
¡no son para garabatear!
Fórmulas, leyes, copias, pero no escribir.

El cuaderno y la pintura se aliaron.

Conspiraron.

Raptaron bulto y todo,
aprovechando su astucia
por sobre los demás.

Fue el plan perfecto.
De ninguno volvimos a saber.

Nadie vio la pintura de flor,
eternizada en una de esas hojas,
que no sabía como hacer pintar.

Nadie leyó las cartas sin enviar,
ni los cuentos escritos en el cuaderno de la U.
Entonces Marie, te cuento el cuento
para que confirmemos que como Silvio,
podemos componer, hasta por unos bluejeans.

Y para que demos eterna sepultura
a Nomeolvides y su secuaz El Cuaderno.

Guiño

LuisGui muy jarcor


sábado, 22 de febrero de 2014

Humo de noche

Que tarde que es.

Arrecostado, doy bocanadas de humo, mientras la abrazadora madrugada avanza luciendo su luna llena. El momento está paralizado y no hago caso a mis sentidos. Quieto, me transporto. No estoy aquí. A lo lejos un eco trovador me empuja hacia el inconsciente más inexplorado. No quiero saber mi destino, yo mismo puedo cambiarlo. El aporreo de cuerdas y cantos abren mi mente, como pariendo un grito espectral, silencioso: un alegre sollozo acompañado de un murmullo melancólico.Robo palabras que se plasman en mi frente, frases que me dan las alas más poéticas. Veo oleos de mujeres, sombreros y paisajes estrellados en los que el momento más insignificante se convierte en la historia más bella, valiente y conjugada que jamás se haya contado. Veo como edificios coronados de cruces buscan desesperadamente ser aplaudidos y alabados como antes, pero las manos que las rodean no hacen más que hacer temblar sus profundos cimientos. Viejos amantes que como la primera vez se zambullen en en un erótico caldo de pasión. No es momento de hacer preguntas, es momento de poetizar la prosa y curarse a besos el alma. La humanidad, dormida, se revuelca en pesadillas de cerdos dominantes: inquietos buscan la manera de despertar con un grito de revolución amorosa.
Que descanse el que goza sólo de la luz del sol, navegante estelar castigado a su rutina. Que descanse el inconsciente, quien no sabe entregar su corazón. Que siga soñando el que mañana debe salir a sudar su pan, a enfrentar la prehistoria más convulsa y asfixiante. Duerman, que los necios seguimos agitando, estamos despiertos, trazando caminos, robando besos, añorando amanecer con un suspiro al lado.

Se acabó el cigarro.

viernes, 21 de febrero de 2014

La 24 de abril

Incertidumbre que está ahí
y no se va porque no estás aquí

Incertidumbre presente como
agujero negro en el estómago,

absorbiendo mi atención en
tu pensamiento

Sensación que el fulano no
conoce, y mengano no la entiende

Incertidumbre, que me deja sin
aliento, entorpeciendo mi cuerpo,
mi mente, me duermo…

Vos no entendés, no te acordás
y llego a pensar -no quiero
entender- que no te interesás

Descubirendo la soledad
peso de amargura.

Tu taza en mi bolso esperando entrega,
y vos, allá, de camino al sobre.

Y yo acá, abandonado en la
incertidumbre, en la 24 de abril,

que se vacía mientras lloran los segundos.
Si tan solo estuvieras aquí.

2012

jueves, 20 de febrero de 2014

Engañado

Qué pesado. No aguanto.

Qué vertigo, qué intolerancia.
Qué amargura, qué inconsistencia.
Qué dependencia.

Sabiduría: la inteligencia duele.
No es narcisismo: es egotismo, profundo y sincero.
No camino entre humanos.

Mi creatividad me hace otro. 
Mi despertar conmociona.
Soy una bestia en ascenso,
impaciente, insensato, astuto, inteligente.

Poderoso.
Soy más poderoso que cualquiera.
Invisible para espíritus arrastrados y corrientes.

Superior y magnánimo.
Masculino, desnudo, hermoso.
Bello. como deidad terrenal, Séneca herculiano.

Ilustre, majestuoso, imponente.
Qué impaciente, qué insensato; pero qué astuto.

Soy un mundo frente al oscuro universo,
ignorado y olvidado.
Soy yo, aventurero en mi propio mundo, comedia de mi tragedia.

Qué ingenuo. Engañado.

El Mezzanine (I)

La historia de cómo terminé viviendo acá es bien normal.

La casa de mi abuela tiene un mezzanine. Es un "entresuelo" que no está entre suelos, pero tampoco cumple con los requisitos de un segundo piso. Hace más de 15 años este mezzanine era muy distinto. Funcionaba como bodega, con miles de sobrantes de la mudanza -el tico colecciona chunches-. Luego se vació y cumplió funciones de alojamiento para nietos pegajosos a la abuela algunos fines de semana. Con más de 40 primos la vida es más sabrosa. Era una gozada de carajillo viajar a San Isidro de Heredia, aunque fuera desde 15 minutos de distancia. Íbamos a ver vacas en el camino y comer naranja 'washington' todos fresillas. Y para hacer el papel de malotes, le tirábamos las cáscaras a los carros que pasaban.

Comenzamos a celebrar pascua en un terreno donde el festivo conejo escondía muy bien sus nidadas de chocolate para pequeños y grandes. Conforme a las generaciones, el papel de conejo variaba. La mía ya está graduándose con honores. Algunos seguiremos sirviendo ad honorem para mantener la tardición viva para los bisnietos.

Y el mezzanine pasó a ser cuarto, y luego otra vez a nada, donde las edades habían avanzado y subir al mezzanine era para fumar narguile o encender un cigarro a escondidas de los tíos, de vez en cuando. Se convirtió de nuevo en habitación, y se volvió a vaciar.

Y llegué yo. No vivo con mis papás. Todo bien, viven en otro país por cosas de la vida, yo decidí estudiar la universidad aquí. No pude mantener más mi apartamento, y como mi abuela siempre pensó que yo debería vivir con ella y ahorrarme las molestias y gastos, el tiempo no podía ser más apremiante. Así que ahora vivo en la montaña, en un mezzanine que ajusté a mi gusto.

Ya han pasado dos años, y con ellos evoluciones variadas del dieño interior de la pieza. Son distintos yo sin lugar a dudas. Siempre ha sido muy inclusivo, mantengo abierto mi mezzanine para quien decida visitarlo, sea quien sea. A veces he encontrado amigas de mi prima pequeñita jugando al escondido, ocultas en mi armario. Yo sólo sonrío y no las denuncio. Ultimadamente, es el mejor escondite.

miércoles, 19 de febrero de 2014

El obligatorio

Casi siempre el primer post de un blog es describirse uno mismo. La verdad, en el fondo tiene sentido. Un blog es muy personal, y la gran mayoría, por más charlatanería que abunde, gira en torno a experiencias, sensaciones, conocimientos, aprendizajes, consejos. De todo, y todo muy personal. Y que trama. Que pereza seguir leyendo de eso. No porque no sea interesante, de fijo hay muchísima cosa que llama la atención

A pesar de ser un esclavo más del internet, también aprendí a usarlo y se encontrar lo que me cuadra. Así que este otro blog no es para tratar de llamar la atención de nadie. Eso ya lo hice y no me fue mal. Inicié una revista digital y fui su director editorial. Y mi último blog tuvo sus 15 minutos de fama. Es más, mi primer blog tiene los arículos que alguna vez me han publicado en los periódicos masivos del país -somos 4 millones de habitantes, muy pocos los abrán leído, algo es algo-.

Quise comenzar otro blog porque los otros están contaminados. Todos son páginas que ya pasé. El primero fue mi etapa figurona en el lado oscuro de la fuerza. En otra vida creo que fui sith, estuve cerca de repetirlo, de verdad tienen galletas. El segundo, soy el galán que rompe esquemas. Me abrió puertas y ventanas. Entré y salí de varias. Del tercero nunca hablo.

Entre otras cosas, escribir es un hábito que tengo que recuperar. Alguna vez se me dio. La cosa es que en mis bien recorridos 25 años -pocos números, pero eternos desde donde se vea- ya he pegado dos sumergidas bien profundas en el mar de oportunidades que he tenido (gracias infinitas a mis tatas). Tengo mucho recorrido para los pocos años que tengo. Tengo que perderle el miedo a reconocerlo. En mi vida he tenido 3 pasaportes, todos usados. He estado en diez países distintos en dos continentes. He estado en lugares increíbles, y en lugares espantosos. He ofrecido mi vida un par de veces, y un par de veces di un paso atrás. Conozco muchas victorias y muchas más derrotas.

Hoy, ya, estoy confundido y asustado, para ser sincero. Con 25 años, a pesar de que nadie me quita lo bailado, estoy atrasado en compromisos de mi vida, y aunque el tiempo no se me acaba, la paciencia sí. Eso resume mucho de mi: impaciente. Todo lo quiero ya. Mi cerebro nunca se apaga. Cuando fumo, lo hago para que trabaje en cualquier otra cosa menos en tratar de salvar el mundo y que la gente se entere y me lo reconozca, pero la ansiedad no se quita.

Suena muy normal. Estoy seguro de que lo es. Pero cuando pasa, pasa. Quiero tener las conversaciones que no he tenido con mi papá y mi mamá. Quiero una carrera universitaria. Quiero volver a vivir solo. Quiero regresar a clases de música. Quiero dejar el cigarro. Quiero salir del mezzanine de mi abuela -no es tan trágico como suena, en realidad es bueno, historia aparte-.

Me prometí no hacer muy largos los posts, no tengo la paciencia para terminarlos, así que algunos los prepaparé, otros los escribiré al mejor estilo Sol de la India -otra historia a parte, también buena-. Y yo que les iba a contar algo que se me ocurrió de mi basurero…