Tengo una urgente necesidad de decir muchas cosas, unas tiernas, otras difusas.
Me decís que ando distante y disperso. Que hoy no calzo en este verso.
Llevan razón de observadores, aquellos que de mis entrañas son conocedores.
Y si dos veces me preguntás si estoy bien, dos veces miento, a veces hasta cien.
Porque no quiero ver más en vos mi elección de traducir en sufrimiento el dolor.
¿Y qué si me siento mal? ¿Y qué si exploto en una rabia de sal?
¿Si me dejo podrir por la enfermedad del corazón, o me dejo morir en altamar?
Que ya no voy a remar por alcanzar lo que no sé si es real.
Me abandonaré a mi soledad, cálida indecencia de lobo animal.
Y nada más,
que el tiempo no para,
hasta llegar al final.
Leo. Me encantó!!!!
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